Tres partes de tristeza y una de euforia.



Entre nosotros existe un muro de incontinencia. Hablas, pero no dices nada. Te dejas hacer. Eres la respuesta a una pregunta por cortesía, a un cómo estás por educación, a un qué tal va por aburrimiento. Y yo sé que me odiaste tanto en su tiempo que ahora no sientes nada. No sangras. Lo tengo claro, tu fin es volverme loca bajo este tedioso silencio. Esta soporífera ida y venida de palabras huecas con complejo de hache intercalada que me llenan el estómago de aire. Yo no sé cómo no te ahogas, como todo esto no se te atasca en la garganta. Pero yo estoy a esto de cometer un asesinato, mientras tú sigues siendo y  estando, respirando a expensas de mi cordura. Lo que pudo ser enfermó, y no fue.  Y esta ciudad me ha mentido , me ha engañado descaradamente trayéndome hacia ti. Llevándome de la mano a tu encuentro. A un acercamiento que es el alimento diario de tu olvido. Hacerme real fue tu principio y mi fin. Acariciar tu carne me hizo soezmente humana, y ahora el realismo me pudre a cada segundo. Desaparezco. Quizás ya lo hice hace tiempo, pero no fui consciente de mi ausencia hasta ahora. Soy la mujer invisible, la heroína que inyectas en tu sangre cargada de excusas, y te llamas feliz. Yo no puedo más que odiarte. Odio que no me hayas esperado eternamente. Que no supieras morir por mí. Odio que me sobrevivieras. Que no soportaras el dolor y me olvidaras. ¡No aguantaste! Destrúyete y constrúyete para variar. Odio tu jodido camino fácil en esta historia…Pero lo peor es que no sé qué hago hablando sola en esta habitación vacía de ti. Si sólo eres el producto de una momentánea esquizofrenia paranoide y de la doble vida que jamás pude permitirme.

4 comentarios:

  1. Es soez, como tu misma te describes. Pero me ha gustado, hay grandes frases. " como el hueco que deja la hache intercalada" ;)

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  2. ¡Sencillamente genial! Es cierto que del amor al odio hay solo un paso, o menos.

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