Profunda certeza.




Posiblemente esto, toda esta realidad que me supera, sólo consiga hacerme un poco más cínica si cabe.  Como esas mujeres con mirada amarga, cansadas de fingir que son felices. De esas que enmascaran bajo kilos de maquillaje y rutina, su profunda tristeza. De las que se anestesian, y aprenden a dejar de sentir. Abandonadas a la mecánica, al contacto físico por pura necesidad, como una forma de no parecer una autentica muerta en vida. Debería ser más superficial, más programada, más fría, como el mármol. Puede que empiece a controlar todos mis ictus. Puede que estos sean los motivos que hacen que aquellas mujeres que son  fieles a sí mismas, un día prostituyan sus sueños a cambio de una vida sedentaria y sin demasiados altibajos. Puede que mi profundidad comience a adquirir un cariz de encefalograma plano. Puede que empiece a alimentar el olvido a base de cigarrillos y drogas blandas. Puede que comience a entender lo que significa rendirse ante la adversidad, nadar a favor de la corriente, y no ser dueña ni tan siquiera de mi propia vida.

5 comentarios:

  1. horrorosa realidad. solo falta ofrecer la toma de decisiones de nuestra vida a los críticos de prensa rosa. esos que gritan tanto y mueven los brazos rápido. una vez hecho esto, acomodar el cuerpo en un sofá orejero. supongo que es algo similar a la película de Matrix, pero más analogico

    ResponderEliminar
  2. ¡Hola! Creo que es la primera vez que paso por tu blog. A veces parece que perdemos el control de nuestra vida, a veces porque no sabemos o no nos atrevemos a tomar las decisiones correctas. ¡Un saludo!

    ResponderEliminar
  3. "Un dia prostituyan sus suenos a cambio de una vida sedentaria y sin demasiados altibajos."
    Que buena escritora eres Carri, que me doy cuenta ahora que entiendo tu idioma.

    ResponderEliminar
  4. Demasiado real.
    Me quedo por aquí para leerte. Un beso.

    ResponderEliminar