Sin dejar de respirar.


Pero ¿qué narices te pasa? No es la primera vez que te sientes como vacía, llena de agujeros como un puñetero colador. No es la primera vez que juegas a sentir y terminas mirando la lluvia tras la ventana, viendo como chorrean las gotas por el frío cristal, escurriéndose por tu piel, entre tus muslos, toda agua.

Calada hasta los huesos, así es como acabas siempre, con los labios aún calientes por los besos, y las bragas bajadas. Ardiendo.
Asfixiada en febriles anhelos y gemidos rasgados, arañada y usada, buscando a tientas una caricia de consuelo, de arrastre, con fingido cariño, con altas dosis de ficción.

Qué te engañen, es eso lo que buscas, que te mientan y se retuerzan tus piernas en su cintura. Lamer cada vértebra, cada músculo, cada arteria hasta gastar su color.
Qué te partan, no en dos, en miles de pedazos, te revienten con ganas, con ansias, y que no acabe nunca, que nunca cese ese tedioso calvario.

Has conocido el dolor y ahora, querida, no sabes vivir sin él.

2 comentarios:

  1. duro es eso
    buscar siempre la flechita en el corazon

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  2. caotica eres genial escribiendo nena!
    lo describes todo tan agresivamente, tan realista, tan directamente, me encnta de verdad.
    nos haces sentir cada una d las palabras de tus textos :D cmo ves! vuelvo a blog^^
    espero k te gusten mis textos! tk

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