Lunes. Lunes que saben a domingos pero sin paseos al sol. Con olor a detergente, a quitaesmaltes y a sopa. Con sueño retrasado y ceguera. Con sábanas de caramelo que se pegan a la piel. Con clases sobre el maltrato a la vejez. Con relojes a punto de estallar. Con prácticas que entregar. Lunes que suenan a corazones locos a doble voz. Que me cantan al oido, que me llenan de "quehaceres" para hacerme olvidar. Lunes solitarios, resacosos, consentidos, caprichosos y aburridos. Lunes con calor que significan que todo acaba y empieza a la vez. Lunes.

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