El Rey de la casa.


En el patio del recreo le llamaban "el pirata", pues era conocido ladron de piruletas. Mataba el tiempo con balas de juguete y siempre desafiaba a la gravedad en la rampa del tobogan. Por las noches salía a buscarle tres patas a las gatas de su tejado, confundía con estrellas las farolas de su calle, y era experto en salirse del plato. Creció volando, volaba tan rápido que ni su propia sombra lograba alcanzarle, nadie nunca logró pararle los pies pues era experto en hacer trampas al pollito inglés. Siempre pensó que la plastilina era comestible y los rotus fluorescentes luces de neón, La suerte le guiñaba un ojo y él le sonreía, sabía reinventarse con plastidecor todos los días, Sólo besaba para recuperar los besos que le faltaban, coleccionaba moratones en las rodillas. Hacia bolas de papel con sus recuerdos , y equilibrios encima de la silla, y siempre que la noche le venía a asustar callaba a la luna con el dedo pulgar.

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